¿Cómo equilibrar la alimentación de tus hijos?

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“Lo principal es entender que no se trata de prohibir, sino de enseñar a los niños a comer de manera consciente, combinando alimentos nutritivos y llamativos; y, llegando a acuerdos junto a ellos”, explica Adriana Brito, nutricionista de Vita, marca de Pasteurizadora Quito.

Sobre los efectos de una alimentación desequilibrada en esta época:

Los excesos a la hora de comer son frecuentes en esta época y las principales consecuencias en la salud son las siguientes:    

  • Problemas gástricos como reflujo, estreñimiento o diarrea.
  • Reacciones alérgicas, existentes o nuevas, debido al desequilibrio nutricional y exceso de alimentos poco saludables.
  • Problemas de sueño como insomnio o ansiedad, frecuentemente ocasionados por el consumo de alimentos ricos en grasa y azúcares simples.

Sobre los consejos para equilibrar la nutrición de los niños:

  • Privilegiar alimentos completos en nutrición: Es importante que contengan proteína de alto valor biológico, como la leche; carbohidratos complejos y grasas vegetales. Lo más recomendable es planificar las comidas para distribuir los nutrientes necesarios a lo largo del día. Se puede combinar entre comidas alimentos básicos como yogur, avena o quesos. Cabe destacar que, la avena es una gran fuente de fibra, lo cual ayuda a la digestión y a reducir el colesterol. Una opción ideal es la avena de Maracuyá y naranjilla con pulpa de fruta natural de Vita o su avena de leche con canela. No contienen saborizantes ni colorantes artificiales.
  • Privilegiar el consumo de lácteos y frutas: Estos grupos de alimentos son ideales para sustituir a los que son altos en azúcares, además son los adecuados para ofrecer un refrigerio saludable. Por ejemplo, a mitad del día se puede ingerir un vaso de Vita Leche de sabores acompañado de una rodaja de Vita Queso Mozzarella y una fruta. De esta manera, el niño estará saciado, comerá en porciones adecuadas y su hora de comer será divertida y variada. Incluso pueden optar por batidos de frutas como banano y avena con la misma leche, su sabor será muy bien aceptado por los más pequeños del hogar.
  • No saltarse o modificar los horarios de comida: Se deben respetar las 3 comidas principales y los respectivos refrigerios durante esta época. Esto permite mantener el ritmo de alimentación de todo el año. Para la cena navideña, lo más recomendable es planificar una actividad representativa a la media noche y evitar comidas copiosas. Es importante que el menú siempre contenga proteína, lácteos, hidratos de carbono en forma racionada, vegetales y grasas del mismo origen. Se puede dar paso a un postre pequeño, sin carga excesiva de azúcar.
  • Realizar actividad física diaria: Este es un buen método para mantener el equilibrio en esta época, ya que ayuda a gastar las calorías consumidas. Para ello se pueden organizar juegos en familia que impliquen movimientos y actividades físicas.
  • La hidratación es clave: Es importante controlar o evitar, si es posible, el consumo de gaseosas o bebidas con colorantes. Lo más saludable es sustituirlas por opciones nutritivas y refrescantes como el néctar o la avena. Por ejemplo, Vita Néctar de Naranja concentra una gran cantidad de vitamina C y es ideal para reforzar las defensas del organismo, además no tiene colorantes ni saborizantes artificiales.

Principales errores de alimentación en estas fechas:

  • Llevar una alimentación sin planificación, compuesta por azúcares refinados y dulces en exceso. Si bien, son muy apetecidos por los más pequeños y son los que más se regalan en la época, éstos representan un gran problema.
  • Comer fuera del horario normal. Por lo general las cenas son a medianoche y esto provoca un desorden en la alimentación del niño y un estrés.
  • Dejar de lado los alimentos saludables. Generalmente, las alacenas y refrigeradores se llenan de golosinas y comida poco saludables.
  • Cenas y comidas copiosas en horarios nocturnos. A esto se suma que los festines están compuestos, en mayor cantidad, por frituras, dulces y carne en exceso. Este es un error, ya que los niños llevan un régimen diferente al de los adultos.

Excesivo consumo de panes y productos de pastelería. Estos son uno de los productos más apetecidos en las fechas, sin embargo, contienen altos niveles de azúcar y calorías.