Rvdo.  Manuel Ponte, sacerdote y presidente de la fundación fraternidad “San Juan Pablo II»

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El sacerdote Manuel Ponte una persona dedicada al servicio de Dios, nace un 17 de mayo de 1973 en el departamento de La Libertad en el vecino país del Perú, menciona que su niñez estuvo siempre colmada de la bondad de sus padres ejemplo de vida, pues fueron quienes guiaron a Manuel Ponte en ese entonces a conocer el camino de amor y fe hacia Dios, “desde niño sentí la necesidad, la alegría de ayudar a los más pobres”, menciona muy alegre y humildemente.

Es conocido por su labor social ayudando a los más desfavorecidos, a personas de la calle y los abandonados, cuenta, desde muy joven cuando residía en el Perú, Jesús se le presentó en persona a través de una luz fue cuando decidió ir por la vocación de ser sacerdote y estar al servicio del Altísimo, “me dijo vente conmigo y serás feliz regálame tu juventud”, es la frase mencionada por el padre cuando fue llamado a ser siervo de Dios.

A Dios le gusta que los jóvenes se acerquen, pues en ellos puede depositar sus ideales, sus deseos así menciona el sacerdote verdadero ejemplo de amor al prójimo, en este camino de amor existen varias equivocaciones donde aprendes amar, pero amar con el corazón. Él cuenta que lleva 17 años de vida religiosa y 15 años de vida sacerdotal al servicio de la iglesia.

Nos relata que sus primeros años de sacerdote fueron dedicados a la parroquia por órdenes del Obispo  donde desempeño sus funciones con el corazón sirviendo a la comunidad, así mismo comenta que es Licenciado y una parte de su vida la dedico a la educación, pero el sendero que Jesús le había encargado es velar por los necesitados ´´ a mi Jesús me hacía unas cosquillas me decía vamos a las calles y me encuentras, ¡ven conmigo!, y pues en la calle encontré muchos abandonados jóvenes, adultos, mujeres y he hecho lo que he podido por ellos´´ puntualizó el reverendo.

El padre Manuel es presidente de la fundación San Juan Pablo II en la ciudad de Catamayo ubicada en la parroquia San José, su trabajo está relacionado en brindar un techo a las personas desfavorecidas de la calle, el centro cuenta con más de 50 personas que están en las instalaciones de la fundación, la ardua labor de este siervo de Dios ha permitido una segunda oportunidad a varios hombres y mujeres que encontraron un refugio donde reciben cariño, afecto y gozan de un hogar.

 En la actualidad la fundación cuenta con tres edificios dos de ellos arrendados donde funcionan el centro de salud y donde están las mujeres, él edifico principal está en proceso de compra así lo menciona el padre pues han entregado ya el 30% del dinero para adquirirlo, esto gracias a la donación de un buen samaritano que reside en el extranjero.

“Cuando me estaba ordenando como sacerdote cristalice mis ideales de ayudar a los necesitados y pues empezamos con niños huérfanos, luego acabamos acogiendo a todo tipo de personas” así menciona el padre Manuel en el inicio de esta obra para Dios, pues en su vida dice haber recogido a drogadictos, alcohólicos, esquizofrénicos, discapacitados y personas con muchas heridas en el cuerpo no físicas, pero si espirituales.

La fundación sigue adelante con ayuda de personas y de la caridad, él nos cuenta que nunca deja de llover una libra de arroz, fideo, azúcar entre otros enseres domésticos para la alimentación de las personas, pero no estaría demás solventar la compra del edificio proyecto benéfico donde ya han iniciado varias campañas y les ha ido bien, ahora en la actualidad tienen una denominada “Un dólar por Lojano”, para la compra de la edificación principal.

Así mismo agradeció a todos los benefactores que ayudan de una manera caritativa a seguir con el proyecto de asistencia social estando en el escenario de la caridad, trabajando codo a codo con el padre pues estas personas voluntariosas son quienes hacen mantener a las 50 personas de la Fundación San Juan Pablo Segundo.

Redacción: Jhonny Soto